Autor Tema: Cómo reparar caminos y senderos  (Leído 175 veces)

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Cómo reparar caminos y senderos
« : 02 de julio, 2016, 16:32 pm »
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A todos nos gusta montar, desde luego, pero ¿cuántas horas de tu tiempo has dedicado a arreglar un sendero o camino? Ya hay colectivos en nuestro país preocupados por la recuperación y la mejora de los lugares por los que transitamos con nuestras bicis. Si te interesa, aquí te damos unas pistas.

A diferencia de países más “modernos“, en la vieja Europa, en la península ibérica, en cualquiera de nuestros pueblos, no es necesario construir caminos, tan solo utilizando los miles de kilómetros de los que se disponen desde hace siglos, necesitaríamos muchas “vidas biker” para disfrutar una pequeña parte de ellos. Esos caminos tradicionales también son nuestros, aunque algunos son impracticables para el ciclismo y otros no llevan a ninguna parte, la mayoría discurren por zonas de alto valor paisajístico, natural, histórico o de dificultad técnica de conducción, que hacen las delicias de los amantes del Mountain Bike.
 
ANTES DE EMPEZAR
Antes de empezar a trabajar en el campo hay que armarse de razones; investigar y justificar la titularidad pública del camino. La principal herramienta para descubrirlo es el catastro; a través de su oficina virtual se puede acceder a los mapas de los términos municipales que nos interesen, localizar los caminos y obtener los datos, en concreto el de “vía de comunicación de dominio público”.

Elaborar y presentar una solicitud de actuación ante el titular del camino, como al ayuntamiento, diputación, Medio Ambiente de la comunidad autónoma o entidades comunales, dependiendo de cada territorio. La paciencia debe ser grande ya que la administración es lenta, pero con perseverancia se obtienen resultados que sorprenderán a los más escépticos.

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SEGURIDAD Y MATERIALES
Una vez obtenidos los permisos y planeados los trabajos a realizar hay que pertrecharse adecuadamente para realizar la tarea con seguridad, aprender a utilizar correctamente las herramientas evitará accidentes, hará que nos cansemos menos y avanzaremos más. Botas y guantes, ropa cómoda, gorra y gafas, no hay que olvidar comida y bebida para disfrutar también a lo largo de la jornada de trabajo. Además, herramientas adecuadas al tipo de trabajo a desarrollar: azadones y picos para excavar, palas y caretillo para cargar materiales, cuñas y barras para hacer palanca y mover piedras, o bien hoces, hachas o sierras para desbrozar.

Muy importante es no situarse en el camino de las herramientas, las que uno maneja y las que portan los compañeros tienen un radio de acción limitado y hay que situarse fuera de él, a fin de evitar cortes o golpes. El que pilota una herramienta debe tener mucho cuidado y vigilar su campo de trabajo, advirtiendo de invasiones y parando hasta despejar la zona. La ilusión nos podrá e invadiremos la zona de trabajo de los demás, y estar cerca de otros compañeros es una mala idea. El cansancio es también peligroso, ya que como no estamos habituados a estas tareas, el cansancio general y de las manos en particular aparecen pronto. Es mejor parar un rato, comentar la jugada,  hacer fotos o ver las trazadas que va a permitir el arreglo del camino.

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LOS PROBLEMAS DE LOS CAMINOS “humanos y no...”
El libre tránsito por los caminos públicos a veces es difícil. En ocasiones, más de las que debería, el camino ha sido cortado por la naturaleza o por algún  propietario de los terrenos colindantes. Alguna vez un guarda nos ha invitado a abandonar un camino que dice, “pertenece a una finca”. En este caso se  debe determinar la titularidad pública del camino con la investigación, y el siguiente paso sería formular una denuncia ante el ayuntamiento, medio Ambiente o la autoridad policial competente.

La naturaleza tiene poder para impedirnos el paso y lo hace de varias maneras; el agua que provoca erosión, encharcamiento, acumulación de arena o deterioro de empedrados pero también el desprendimiento de piedras de paredes que lo delimitan o la vegetación invasora.
 
EL AGUA
El agua es el principal enemigo de los caminos por su poder erosivo, agravado con la pendiente, el tipo de terreno, la vegetación presente o ausente o la velocidad que adquiera. Si se acumula en grandes cantidades, el desastre está dispuesto, con lo que hay que conseguir sacarla del camino lo antes posible. Conocer cómo se comporta es fundamental, por dónde llega y por dónde sale y por dónde se puede sacar del sendero.

Expulsar el agua del camino se puede realizar de dos maneras, excavando zanjas diagonales si el camino ya tiene regueros no muy profundos, o creando un montículo con materiales aportados si el camino es plano. Cuanta más pendiente tenga el camino más frecuente debe ser la creación de las salidas del agua, para que se acumule cuanto menos mejor. Si el deterioro del sendero es grande puede que ya no sea posible crear las salidas durante su recorrido, y en este caso hay que evitar que el agua entre por el inicio de la pendiente.



Cuando el agua pierde velocidad, los materiales que lleva se sedimentan y acumulan, haciendo peligrosa la conducción si lo hace en el propio camino, por lo que tan importante como lo realizado en el camino es lo que hay a los lados. Si el agua sale del camino y no se aleja, acumulará arena y colmatará los canales de desagüe y nuestro trabajo durará una sola temporada. Es necesario dar amplia salida del agua al terreno colindante, teniendo en cuenta el crecimiento vegetal que hace que se reduzca la velocidad del agua y se sedimente donde impida el desagüe.

En todos estos trabajos hay que observar las pendientes longitudinales, transversales y laterales para utilizarlas en nuestro beneficio, para ofrecer las salidas al agua de manera que trabajemos menos, impedir que se acumule o que entre.
 
LA VEGETACIÓN
La vegetación puede impedir completamente el paso por un camino o reducirlo hasta hacernos circular siempre por la misma trazada, en ambos casos hay que eliminarla, si un camino se encuentra transitable por la ausencia de maleza y con un piso sin erosionar, permitirá que todo tipo de usuarios transiten por él, cosa muy beneficiosa al controlar el crecimiento vegetal, permaneciendo transitable más tiempo y necesitando menor mantenimiento. Por el contrario, si en un sendero existe un solo carril, estrecho, se agrava el problema de compactación y de aconcavamiento, favoreciendo y aumentando los procesos erosivos posteriores. El corte de la maleza debe ser realizado de manera que no queden tocones en el suelo o las ramas afiladas que pudieran clavarse en caso de caída o a la altura del cuerpo. Los restos vegetales deben ser retirados de las proximidades del camino a ser posible triturados y se deben colocar del lado inferior del sendero, cumpliendo así la función de protección al suelo evitando que se pierda material de apoyo del camino. También pueden ser utilizados para retener la tierra en las laderas empinadas, para crear delimitadores, rellenar zanjas o canales de drenaje.



También hay que tener en cuenta que el terreno al que se le quita la cobertura vegetal se compacta y que los tocones que en el momento de cortarlos quedaron a ras de suelo, tras las lluvias, sobresaldrán del terreno, lo ideal sería arrancar de raíz los arbustos  y evitar accidentes e impedir el rebrote.
 
RELLENANDO “HUECOS”
No es aconsejable utilizar el material de excavación para rellenar los taludes, ya que se erosiona con más facilidad cuando la pendiente es alta y perderíamos el trabajo realizado, aunque se puede minimizar dotándolo de una cubierta vegetal, con ramas y hojas secas, que retengan el suelo y reduzcan la acción del agua. Además de expulsar el agua, puede ser conveniente crear estabilizadores en el propio sendero, creando escalones de altura reducida con piedras o troncos que eviten el desplazamiento de materiales pendiente abajo, se deban construir en diagonal y con caída al exterior del sendero para eliminar el agua cumpliendo así una doble función.



La colocación de definidores a lo largo de la trazada, construidos de elementos naturales como piedras, troncos o matorrales, cumple también una doble función, sujetan el material de la trazada e impiden que los usuarios circulen fuera de ella provocando destrozos y agrave la erosión o la favorezcan. Deben ser intermitentes, no continuos, para permitir la salida del agua, es muy común el error de construirlos lineales cerrando el sendero y canalizando el agua en el interior. El deterioro de los antiguos empedrados medievales puede ofrecer tramos técnicos o pasos insalvables para la mayoría de los bikers. Repararlos completamente es imposible, por lo que una simple colocación de las piedras que no estén fijas, es lo más que podemos hacer, y en casi todos los casos esto será suficiente para permitir el paso de ciclistas de nivel medio. La colocación de las piedras sueltas, mejorará el paso y evitará que se siga deteriorando el tramo, por ejemplo en un escalón formado al desplazarse alguna pieza. Se ha de empezar por las piedras de mayor tamaño, apoyándolas con la cara de mayor superficie en contacto con el suelo, se ofrece así una mayor estabilidad al apoyar las ruedas en ellas y protección al suelo, las de medio tamaño a continuación haciendo que se encajen con las primeras y unas con otras, por último las más pequeñas cubrirán los huecos dándole más resistencia al conjunto.

visto en mountainbike.es
¡Hasta la cima siempre!

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