Autor Tema: “Mi vida cambió, pero no se terminó”  (Leído 252 veces)

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Desconectado Paulo

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“Mi vida cambió, pero no se terminó”
« : 03 de diciembre, 2015, 13:19 pm »
http://www.lavoz.com.ar/salud/mi-vida-cambio-pero-no-se-termino

“Mi vida cambió, pero no se terminó” Resiliencia. En 2011 le detectaron VIH. Cambió su estilo de vida sedentario, comenzó a hacer mountain bike y participará de una carrera de 91 kilómetros en enero.
     
  •   En “bici”. Se convirtió en una pasión y también le sirve para visibilizar una causa (Raimundo Viñuelas/LaVoz) height=366 En “bici”. Se convirtió en una pasión y también le sirve para visibilizar una causa (Raimundo Viñuelas/LaVoz)
       
     
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    Por Joaquín Rodríguez | Electricista y ciclista    Me llamo Joaquín y soy de San Francisco, pero hace cinco años me mudé a Córdoba para trabajar en una empresa de camiones. A los seis meses de estar viviendo en esta ciudad, me diagnosticaron VIH. Me hice el análisis porque una persona con la que tuve relaciones se lo hizo y le dio positivo. Y empecé a relacionarlo con otras situaciones y a atar cabos.
 Obtuve el primer positivo 20 días después, y luego la confirmación. Fue un golpe bastante duro, sentí cómo la coraza que te hace invulnerable por ser joven desapareció de golpe con dos renglones en un papel. Me puse muy triste, fue como si me quitaran parte de mi vida, aunque después el tiempo me probó lo contrario. A pesar de todo esto, decidí tomar el asunto por las riendas y empecé el tratamiento. Pase por todas las etapas: dolor, negación, ira. Sin embargo, me mantuve firme y empecé de a poco a sanar emocional y psicológicamente.
Luego llegó la etapa de decidir qué hacer con mi diagnóstico: si me lo guardaba o lo hacía público entre mis conocidos y mi empleador. Decidí notificar a la empresa donde trabajo, donde recibí todo el apoyo necesario y la contención que me pudieron dar. De a poco fui contándoselo a mis amigos, a medida que se daban las circunstancias. Es un tema un poco complejo para comentarlo como si fuera un partido de la Selección. Al final, decidí contárselo a mi familia y esa fue la parte más dura de todo este viaje. Es horrible tener que verlos llorar por enterarse de que algo le pasa a uno de sus hijos.
 Recibí todo el apoyo de mi papá Néstor, mi mamá Silvana y mi hermana María Eugenia y mucho más amor del que me habían dado antes. El tiempo me fue dando indicios de a quién contárselo y a quién no, pero si hay algo que es constante es que quienes menos conocen del tema, son los que más te estigmatizan, simplemente porque la gente teme a lo que no conoce.
 Después de esta etapa inicial, mi vida comenzó a cambiar. Dejé la vida sedentaria que venía haciendo, a lo que se sumaba que comía mal, tomaba mucho alcohol, salía y descansaba pocas horas. Comencé a hacer actividad física en un gimnasio, con Emi Tasca, una gran amiga que es mi entrenadora desde hace tres años.
Empecé a darme cuenta de que había otra forma de hacer las cosas, a dejar de lado los problemas banales, aprendí a enfocarme en mí mismo y a disfrutar cada día un poco más de este regalo qué es la vida. Y ahí apareció el ciclismo en mi vida. Un amigo me tentó a comprar una bicicleta para empezar a ir a la montaña los fines de semana, y ahí fuimos, los dos juntos a comprarlas. Salimos una o dos veces con mis amigos del trabajo pero después las dejaron todos. Me gustó mucho. Empecé a salir solo, cada día hacia más kilómetros y veía que el físico me daba para más.
 Mi abuelo Pirucho
 Es muy probable que el gusto por andar en bicicleta venga de mi abuelo Pirucho. Él fue ciclista cuando era joven y hasta los 60 años pedaleó siempre, nadaba y era muy activo. También era mecánico, como su hermano “Cacho” y mi bisabuelo Eugenio. Además del ADN, parece que las pasiones también corren por la sangre.
 Para mí el ciclismo es una filosofía de vida, porque sabemos lo que significa empujar el límite más allá del dolor, o de las fuerzas propias, esto de seguir pedaleando cuando tu cuerpo no da más, y que lo que te hace llegar a la meta, es tu corazón. Convivir con el VIH me hizo sacar fuerzas de donde no las tenía, y me enseñó, que podía vivir más, y mejor de lo que lo estaba haciendo. Tenía una montaña que conquistar y me costó, pero decidí no darme por vencido nunca. Estoy más vivo que nunca, con el VIH mi vida cambió, pero no se terminó. Actualmente solo tomo dos pastillas por día, antes de irme a dormir. Por lo demás, hago una vida normal.
El mundo necesita saber que no somos distintos de nadie. Que tampoco nos tengan lástima, sino que nos ayuden a vivir cada día mejor. Que nos den palabras de aliento, en vez de volver la mirada. No somos contagiosos, podemos tomar mates juntos, tocarte, abrazarte y besarte, como cualquier otro, y no te va a pasar nada.
Perfil
Joaquín Rodríguez tiene 29 años y hace cinco trabaja en una empresa de camiones como electricista. Vive en Alta Córdoba, pero es de San Francisco. Le gusta leer sobre historia y política internacional y le encanta el plastimodelismo. Su gran pasión es el ciclismo. Participará en una carrera de mountain bike de largo aliento (91 km), la Odisea de los Andes Enero 2016. Unirá Las Leñas (Argentina) y Santa Cruz (Chile). Está organizada por la Fundación Rosas y Joaquín necesita auspicios para gastos logísticos, apoyo técnico y materiales durante la preparación de la competencia. Más información: www.fundacionrosas.org.ar/pedaleandovivo; fundacionrosas@gmail.com

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Re:“Mi vida cambió, pero no se terminó”
« Respuesta #1 : 04 de diciembre, 2015, 03:42 am »
por que me parece familiar esa cara... debe vivir cerca de casa... todo un imbatible!
Enviado desde AdkImode